lunes, 17 de mayo de 2010

Diez goles para una clasificación sobresaliente


Que siga la fiesta. El Caja Segovia le dio ayer otro alegrón de los buenos a sus seguidores tras pasar por encima del Marfil Santa Coloma en un tercer encuentro que tuvo exactamente siete minutos de historia, los que tardó el equipo de casa en hacer el primero de los diez goles con los que obsequió a un pabellón de nuevo lleno a rebosar.
Avisaba el técnico visitante al finalizar el segundo partido que su equipo no estaba en condiciones de ir al intercambio de golpes con un Caja que en los encuentros de ida y vuelta se mueve como pez en el agua, y por eso planteó el tercer enfrentamiento con una defensa en media cancha, esperando un error del equipo local para montar el contragolpe, aprovechándose de que en el conjunto de casa la ausencia de Matías hacía torcer el gesto a más de uno.
Dos veces se equivocó el Caja Segovia en siete minutos, y en ambas el peligro terminó rondando el marco de Cidao. En el primer contragolpe del Marfil, Óscar Redondo mandó el balón a las manos del portero, y en el segundo Héctor trató de ajustar tanto su remate cercano que el balón acabó besando la red... por fuera. El susto para la parroquia local fue morrocotudo.
Pero si este Caja Segovia ha llegado tan lejos no es sólo por Matías, ni por Lin (que superó su gastroenteritis y ayer jugó) ni por Keny, ni por Nano, ni por Cidao, sino por la suma de todos ellos. Así que a falta de Matías volvió a aparecer Alvarito, Lin se asoció con todos, Cidao y Tobe dieron toda la tranquilidad del mundo en el apartado defensivo, y Keny por fin recuperó su mejor versión.
Fue precisamente Keny quien en una jugada marca de la casa, marchándose de todo el mundo y medio cayéndose al suelo, superó a Igor, marcando el 1-0 y propinándole un golpe al Marfil que comenzó a descomponerse a pasos agigantados, encajando el segundo tanto poco más tarde, en una gran contra local perfectamente llevada por Daniel (inciso: Jesús Velasco ya no sabe cómo pedir que se le renueve al chaval) y culminada por Alvarito.
El Caja había hecho lo más difícil, ponerse pronto por delante, y jugaba con inteligencia el balón gracias a que el Marfil no sabía adaptarse al criterio arbitral en sus acciones defensivas. Pero aún había partido, porque el cuadro visitante apostó entonces por enmarañar el partido, tratando de que su rival se fuera un poco del encuentro. Casi lo consigue con un par de enganchones entre rivales, que los árbitros arreglaron con un par de tarjetas, y con remate de Héctor que se encontró con el palo.
Pero el Marfil no contaba con que su portero Igor, que no se había equivocado en toda la eliminatoria, fallara en un momento clave, saliendo de su área y entregándole el balón a Keny en lugar de a un compañero. El regalo fue bien aprovechado por el Caja para hacer el 3-0, y a partir de ese momento al equipo visitante se le empezaron a acumular los problemas, ya que Rafa Muñoz se pasó en sus protestas y vio la segunda amarilla. A pesar de aguantar los dos minutos en inferioridad sin encajar un gol, apenas entraba el quinto jugador del Marfil cuando Lin marcaba el 4-0 con el que se llegó al descanso.
El partido estaba más que encarrilado, con una clara ventaja local en el electrónico, el Caja a buen nivel, un Marfil cansado y la afición volcada con su equipo. Sólo faltaba por ver si el conjunto de Santa Coloma iba a quemar sus naves buscando un gol que le volviera a meter en el partido.
Sin embargo, lo que llegó fue el quinto tanto del Caja, tras una acción de Geison que combinó con Lin para terminar marcando el gol del cojo, con el que literalmente se terminó la eliminatoria, que no el partido, ya que Jesús Velasco comenzó a pensar en el encuentro del martes ante el MRA y quiso dar descansos a sus jugadores más utilizados, por lo que el equipo bajó su nivel defensivo, y realizó muchas concesiones a un rival que se sabía eliminado, pero que quería mostrar su orgullo al centenar de seguidores que se hicieron una panzada de kilómetros para animar a su equipo.
Afortunadamente para el Caja, Cidao estaba en plan estrella, y amargó la tarde a Dani Salgado y a Albert Segura, que no encontraron la manera de superar al meta del Caja Segovia. Lin, Alvarito y el propio Cidao con un lanzamiento desde su área pusieron el “8” en el casillero de goles del equipo de casa, con una afición que se puso a hacer la ola, que ovacionó a Cidao cuando fue sustituido por Alberto y que cantó el “A Pamplona hemos de ir” cuando el partido se metía en su tramo final y los goles comenzaban a llover en una y otra portería.
Al final, el Caja vivió otra gran fiesta, los jugadores lo celebraron por todo lo alto, que no todos los días se remonta una eliminatoria de un play off por el título, y el Marfil acabó dolido por la derrota, pero agradeciendo el ambiente creado por una afición que quiere creer en lo que ve: A un equipo con una seña de identidad muy clara, y que sin haber ganado todavía nada tiene toda la pinta de ser capaz de hacer historia.

Fuente: El Adelantado de Segovia.

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